Revisa el suelo y el uso del jardín
El tránsito y el estado del terreno influyen en el cuidado del césped. Si observas zonas compactadas, agua que se acumula o crecimiento irregular, conviene revisar el jardín antes de elegir una intervención.
Estos signos no determinan por sí solos que necesites aireación. También hay que evaluar el riego, la variedad de césped y las condiciones del suelo.
La frecuencia depende del espacio
No existe un calendario único para todos los jardines. El uso, la temporada y la evolución del terreno ayudan a decidir cuándo realizar el trabajo.
Anota las zonas que cambian y toma fotografías. Esa información facilita una consulta sobre mantenimiento.
Después del trabajo
Consulta qué cuidados de riego y mantenimiento corresponden a tu jardín. Evita cambiar varias rutinas a la vez sin saber qué problema estás tratando.
Cada jardín tiene condiciones diferentes. Estos consejos orientan una consulta y no sustituyen la evaluación del espacio.